Criterios Básicos



La mayoría de proyectos de EcoAldea nunca consiguen tener éxito.
Pero hay criterios bien estudiados para asegurar que tengan éxito, y aquí hay un ejemplo de parte del trabajo de calidad que se ha hecho en este área.

Intentamos usar todo el conocimiento y sabiduría acumulados durante décadas de formación consciente de comunidades alrededor del mundo, así que seguimos estas recomendaciones.






Herramientas Prácticas para Formar una Comunidad Intencional

por Diana Leafe Christian 

 


Este es un artículo que expande el contenido del vídeo.


Seis Ingredientes para Formar Comunidades

(Que Ayudan a Reducir Conflictos en el Proceso)

por Diana Leafe Christian

Del sitio web de Comunidades Intencionales

 

"¡He encontrado el terreno!", eclamó Jack al teléfono. Como originador de Skydance Farm (Granja de la Danza del Cielo), una pequeña comunidad en formación al norte de Colorado, había estado buscando el terreno perfecto para la comunidad durante años, mucho antes de que él y un círculo de conocidos habían empezado a encontrarse semanalmente para crear una comunidad. Estaba tan seguro de que era la tierra perfecta, dijo, que había entregado 10.000$ como comisión de sus ahorros para mantenerla fuera del mercado durante el tiempo necesario para que nos decidiéramos.

Me había unido al grupo varias semanas antes. No sabía nada sobre comunidades intencionales por entonces. Aún así, me parecía que faltaba algo en los encuentros.

 

"¿Cuál es el propósito de tu comunidad?" pregunté finalmente. "¿Cuál es su visión?" Pero nadie podía responder de verdad.


 

Ese sábado fuimos todos al terreo a verlo.

 

E inmediatamente se derrumbó. Al confrontar la realidad de comprar el terreno, nadie quería comprometerse. Francamente, no había nada a lo que comprometerse, ningún propósito común o visión, ninguna estructura organizadora, ni presupuestos, ni acuerdos. De hecho, no habíamos tomado ninguna decisión, en absoluto, sino que simplemente habíamos hablado sobre cuán maravillosa sería la vida en comunidad. Aunque Jack intentó intensamente convencernos para comprar el terreno con él, no había nadie que quisiera aceptar el desafío, y por muy poco pudo retirar la comisión antes de que terminara el plazo.

 

Fui haciéndome intensamente curiosa sobre lo que haría falta para que una comunidad recién formada tuviera éxito. Así que durante los 7 años posteriores, primero como publicadora de un boletín sobre formar comunidades y luego como editora de la revista Comunidades, entrevisté a docenas de personas involucradas en comunidades que se estaban formando en los 90, además de fundadores de comunidades establecidas durante mucho tiempo, Quería saber qué funcionaba, qué no funcionaba, cómo no reinventar la rueda.

 

Aprendí que por muy inspirados y visionarios que fueran los fundadores de la comunidad, sólo una de cada 10 nuevas comunidades acababan siendo construídas. El 90% restante parecía no ir a ningún sitio, a veces por falta de dinero o de un terreno apropiado, pero sobre todo por... conflicto.

 

Y normalmente, conflicto acompañado de corazones rotos, y, a menudo, denuncias. Muchas de esas rupturas de comunidades fueron resultado de lo que llamo "conflicto estructural", problemas que surgieron cuando los fundadores no se ocupaban explícitamente de ciertos asuntos importantes desde el principio, creando uno o más fallos en su estructura organizativa. Varias semanas, meses, o incluso años después, el grupo se encontraba con problemas graves que podrían haberse prevenido en gran medida si se hubiera lidiado con esas cuestiones al principio. Naturalmente, gran cantidad de los conflictos interpersonales surgían al mismo tiempo, haciendo el conflicto inicial mucho peor. He visto comunidades en formación irse a pique con cuestiones como:

"Pero nuestra intención principal no es llevar un centro de retiro; eso es sólo un negocio. ¡No podemos gastar dinero en eso hasta que nos hayamos ocupado primero de nuestras necesidades!"

"¿Qué? ¿Tengo que dar 10.000$ más para "desarrollo del terreno"?

"¿Mi hermano no puede vivir aquí? Pero es mi hermano. ¡Yo no acordé esto!"

"¿Qué quieres decir con que no se me devolverá mi dinero cuando me vaya?"

"¡Quizás crees que es importante quedarnos en la habitación y "resolver el conflicto" pero yo me largo de aquí! ¡Ten tu sesión de "resolución de conflictos" sin mí!"

"Desde que se unió Carl hemos tenido que estarnos ocupando de sus sentimientos dolidos. Es agotador. ¿Cómo hemos dejado que pase esto?"

 

Te puedes hacer una idea. Aunque el conflicto interpersonal es normal y esperado, creo que mucho del conflicto estructural en estas comunidades se podría haber prevenido, o al menos reducido enormemente, si los fundadores hubieran prestado atención a seis "ingredientes":

 

  1. Elegir un proceso justo y participativo de toma de decisiones que es apropiado para el grupo. Y si es consenso, hace falta aprender a usarlo.
  2. Identificar la visión y crear una declaración de visión.
  3. Aprender qué recursos, información, habilidades y tareas harían falta, y aprenderlas o contratarlas.
  4. Elaborar acuerdos claros, por escrito.
  5. Aprender buenas habilidades de comunicación, y hacer que la comunicación clara sea una prioridad, incluyendo formas de reducir conflicto.
  6. Elegir cofundadores y nuevos miembros según su bienestar emocional.

 

A decir verdad, muchas de las comunidades Norteamericanas bien establecidas nunca incluyeron muchos de estos ingredientes estructurales en su origen. En los 60, 70 y 80, la gente solía simplemente comprar terrenos y mudarse.  Algunas de estas comunidades siguen con nosotros hoy en día, y están orgullosas de ello.

 

Sin embargo, recomiendo esos "ingredientes" para comunidades que se están formando ahora. ¿Por qué?  Porque establecer una nueva comunidad no es fácil nunca.   Desde mediados de los 80 y durante principios de los 90, el precio de los terrenos y las casas ha subido por las nubes, relativamente al dinero que tiene la gente y que puede ganar. Las legislaciones de zonas y las leyes de construcción son considerablemente más restrictivas que en las décadas anteriores. Y debido a la difusión de los medios de comunicación que remarca cualquier práctica violenta o extrema de un grupo, el estereotipo de "secta" todavía está en la conciencia pública, y puede afectar a cómo los posibles vecinos se sienten sobre que tu grupo se mude a sus alrededores.


Los desafíos a los que se enfrentan las nuevas comunidades hoy en día me han convencido de que los fundadores de comunidades de ahora deben ser más organizados y tener claros sus propósitos, además de tener más capacidades financieras, que sus equivalentes de años anteriores.

 

1. Toma de Decisiones Participativa y Justa

Probablemente es bastante obvio que gran parte del conflicto que surgiría si la gente no sintiese que han tenido suficiente influencia en las decisiones de la comunidad, a no ser que la comunidad haya creado explícitamente una estructura en la que los miembros no esperan participar en las decisiones, como una en que un líder o pequeño grupo de miembros toma las decisiones, como pasa a veces en el caso de comunidades espirituales. Así que, una de las primeras cosas que creo que debería hacer una comunidad en formación que no esté estructurada de esta forma es escoger una forma de toma de decisiones justa y participativa.


La mayoría de comunidades que he observado usa el consenso. Sin embargo, ahí también se esconde una fuente de conflictos potenciales. Primero, el grupo necesita saber que el consenso es apropiado para ellos, lo que supone que todo el mundo tiene el mismo acceso al poder. Puede que no funcione si una persona es la propietaria del terreno y el resto inquilinos, por ejemplo.

 

Segundo, el grupo necesita estar bien entrenado, e, idealmente, tener un facilitador de consenso para los encuentros. El consenso no significa, como mucha gente asume erróneamente, "Simplemente seguiremos hablando sobre una propuesta durante horas y horas hasta que todos estemos de aceurdo". Es mucho más complejo y sutil que eso.  (ver el artículo que viene después, llamado "Bases del Consenso").  A diferencia del voto democrático por mayoría, en el que la gente vota a favor o en contra de una propuesta y se acepta o no, en consenso la propuesta en sí misma es modificada al ir la gente expresando sus dudas sobre ella. Si todo el mundo puede apoyar una revisión final de la propuesta, se acepta; si sólo una persona bloquea la propuesta, no se acepta. El consenso, por tanto, sólo permite decisiones que todo el grupo puede aceptar e implementar sin resentimiento. El proceso no debería llevar horas y horas. Si es así, significa que el grupo no está bien facilitado. Un buen facilitador programa pausas, sugiere que algunas cuestiones sean apuntadas para discusiones posteriores, o sugiere que ciertos puntos se lleven a asamblea. El bloqueo se usa raramente, y sólo cuando alguien, tras meditar profundamente durante mucho tiempo, siente que la propuesta dañaría al grupo a largo plazo: moralmente, éticamente, financialmente, legalmente, o de alguan otra forma.

 

Desafortunadamente, muchos grupos con buenas intenciones pero sin preparación caen en usar lo que llamo "pseudo-consenso".

"¡Todo lo que decidimos debe ser decidido por consenso! Es una "traición" al consenso usar cualquier otro método."

"Todos los miembros del grupo deben estar involucrados en cada decisión, por muy pequeña que sea."

"¡Nos quedaremos en esta habitación hasta que tomemos una decisión, da igual tiempo que lleve!"

"¡Bloqueo! La propuesta no me va bien."

"Pienso bloquear la propuesta que vamos a discutir hoy. ¡Así que, ya que ya estoy en contra de ella y pienso pararla, no hay necesidad siquiera de proponerlo!"


El consenso es como una motosierra. Los consensos pueden cortar un montón de madra, el "pseudo-consenso" puede cortarte la pierna. Aunque los votos democráticos por mayoría pueden provocar conflictos porque hasta el 49% de la gente puede no estar contenta con una decisión, el consenso mal entendido y mal practicado tiene el mismo potencial para generar conflicto.

 

En el proceso de consenso, decidir una propuesta suele llevar más tiempo que con la votación por mayoría. Sin embargo, implementar una propuesta una vez que se ha acordado suele llevar bastante menos tiempo, ya que todo el mundo la apoya. Sin embargo, debido al factor temporal, algunos veteranos de las comunidades recomiendan tener dos, o más, métodos de toma de decisiones participativos, por ejemplo, consenso y algún otro método de "búsqueda de acuerdo", como la votación por mayoría absoluta del 70%, 80%, 90%, consenso menos 2, consenso menos 1, etc.  Algunos grupos de covivienda tienen un método alternativo para cuadno necesitan tomar decisiones excepcionalmente rápido, como cuando tienen una pequeña ventana de oportunidad para conseguir una parcela de terreno muy deseada, o cuando toman decisiones que involucran a algunos miembros pero no a todos. Y algunas comunidades pueden dividir el tipo de decisiones hechas, por ejemplo usando consenso para la mayoría de decisiones y un método alternativo como la votación por 90% para decisiones que afectan al valor de la propiedad y sólo entre miembros con equidad en el terreno.

 

Por otro lado, otros miembros de comunidades con experiencia alertan sobre usar dos métodos. Afirman que el consenso no es un método sino una filosofía de inclusión, y cuando la gente es menos capaz de influenciar las decisiones al usar un método más rápido, se deteriora la confianza y la cohesión del grupo.

 

Creo que el método de toma de decisiones más apropiado para ti depende de si tu grupo se ha unido principalmente para construír la infraestructura física de una comunidad (independientemente de qué miembros puedes perder debido a un proceso de toma de decisiones más rápido) o por vuestra conexión y amistad (independientemente de las ofertas de terrenos geniales que puedes perder debido a un proceso más lento e inclusivo).

 

Sea cual sea el método o métodos que elija tu comunidad en formación, si uno de ellos involucra consenso, ¡por favor, aprende a usarlo bien primero!

 

2. Visión y Declaración de Visión

"De Qué Vamos"

 

Tu visión es una idea o imagen atractiva que inspira y motiva a tus miembros para seguir creando la comunidad, para perseverar durante los momentos duros, para recordar por qué estás ahí, y para ayudar a guiar tus decisiones. Esto no es necesariamente verbal, y puede ser un sentimiento, o una presencia de energía. Le da voz a los valores e intuiciones que tu grupo valora profundamente. Es tu imagen o "sensación" del tipo de vida que os gustaría llevar juntos.

 

La visión suele describirse o sino estar implicada en vuestra colección de expresiones escritas: vuestros acuerdos, panfletos, y/o página web. Estos documentos suelen incluír un párrafo o dos describiendo cómo será tu comunidad, una lista de valores compartidos, una lsita de objetivos, normalmente una declaración de misión, un "cómo lo vamos a hacer", y... la declaración de visión.

 

La declaración de visión es una versión concentrada de tu visión. Es una expresión clara y convincente del propósito y fines generales de  tu grupo. Cada uno de vosotros puede identificarse con ella. Ayuda a unificar vuestro esfuerzo; ayuda a enfocar la energía de todo el mundo como una lente. Ya que revela y anuncia los valores principales de tu grupo, te da un punto de referencia al que volver en las decisiones o durante confusión o desacuerdo. Os mantiene a todos inspirados, ya que es un recordatorio breve de por qué estáis formando una comunidad. Cuando haya momentos duros, la declaración de misión ayuda a despertar vuestra visión como una presencia energética. Idealmente es memorizada, y todo el mundo puede recitarla.

 

La declaración de visión también comunica el propósito principal de tu grupo a otras personas y a nuevos miembros potenciales rápidamente: "Es esto de lo que vamos; es esto lo que esperamos conseguir". Te permite ser específico sobre qué sois, y qué no sois. Algunos recomiendan que la declaración de visión exprese el "quién", el "qué" y el "por qué" de tu comunidad en formación (y dejar el "dónde", "cuándo" y "cómo" para la declaración de misión o plan estratégico). Creo que es más poderosa si es corta, más o menos entre 20 y 40 palabras.

 

Nos hemos unido para crear un centro de renovación, educación y servicio, dedicado a la transformación positiva de nuestro mundo.

—Centro de Retiro y Aprendizaje Shenoa, Philo, California

 

Estamos creando un vecindario cooperativo de individuos diversos que comparten recursos humanos dentro de un entorno de comunidad ecológicamente responsable.

—Covivienda Aldea de la Armonía, Golden, Colorado

 

Somos una aldea neotribal de permacultura, activamente involucrados en formar comunidad sagrada, apoyar el empoderamiento personal, y catalizar la transformación cultural. Compartimos un compromiso con una espiritualidad vital diversificada; relaciones sociales sanas; sistemas ecológicos sostenibles; y una vida de poco mantenimiento y gran satisfacción.

—Comunidad Earthaven (Santuario de la Tierra), Black Mountain, Carolina del Norte

 

Aunque esas declaraciones de visión dejan bastante lugar a la interpretación, son considerablemente más concretas y están mejor fundamentadas que muchas de las que he visto. Algunas comunidades que se están formando se representan a sí mismas con declaraciones de visión floridas, demasiado vagas, o simplemente pretenciosas, y... esas suelen ser las primeras en derrumbarse. Parece que las comunidades con declaraciones de visión que están muy enfocadas y bien fundamentadas y son muy específicas suelen ser las que acaban siendo construídas.

 

Es muy posible que la gente en un grupo en formación tenga más de una visión entre ellos, lo que significa que el presente individual puede representar más de una comunidad potencial. Es crucial identificar esto pronto, antes de que el grupo compre un terreno juntos.

 

Imagina fundadores de una comunidad sin visión común que compran tierra, se mudan, hacen un par de edificios, y empiezan a quedarse sin dinero. Ahora tienen que decidir cómo gastarán los fondos que queden. Pero no pueden ponerse de acuerdo en prioridades. Algunos quieren terminar las construcciones de la comunidad porque creen que crear un sentido de comunidad es la razón principal por la que están juntos, y saben que tener un edificio comunitario ayudará a enfocar su espiritu de comunidad. Otros quieren terminar los jardines y sistemas de irrigación porque ven su propósito principal como convertirse en granjeros autosuficientes. Los distintos miembros tienen visiones distintas, que incorrectamente suponen que todo el mundo comparte. A estas alturas los miembros están discutiendo ferozmente la mayoría del tiempo, pero el núcleo de su problema es estructural; está integrado en el sistema. Este tipo de conflicto que es una "bomba de relojería", en el que los miembros no son capaces de ver que no es que "John no está siendo razonable" o "Sue es irresponsable", sino que cada miembro está funcionando a partir de una suposición distinta de por qué están ahí originalmente. ¿Y ahora qué? ¿Qué miembros se quedan en la comunidad y cuáles tienen que vivir con una visión que no encaja con ellos o irse?

 

Identificar una visión y crear una declaración de visión es una tarea enorme, que suele requerir bastante discusión, meditación, guía espiritual, y "preguntarle a la almohada", a través de una serie de encuentros durante varias semanas.

 

Muchos veteranos de comunidades creen que el consenso es el proceso apropiado para esta decisión crítica. Como dice Betty Didcoct de la consultoría TIES: "el proceso de consenso de por sí alberga una actitud que puede ayudar a forjar lazos y formar confianza en tu grupo. Cuando las aportaciones de todo el mundo son honradas, quién sabe lo que puede surgir: una visión fuerte que atrae a todo el mundo, o varias visiones que sugieren la presencia de potencialmente más de una comunidad en formación".

 

Otros activistas de comunidad, como Ron Sandelin de la Asociación del Noroeste de Comunidades Intencionales, sugiere no usar el consenso para determinar vuestra visión y declaración de visión. Es un callejón sin salida: para que funcione bien el consenso vuestro grupo debe tener un propósito común, y este es el problema, que no lo tiene. Un grupo necesita un método, dice, (como el votar por mayoría del 90%, por ejemplo) en el que alguna gente puede diverger radicalmente de los otros sobre qué quieren en la comunidad sin llevar al proceso entero a un parón apabullante. Personalmente estoy de acuerdo con este punto de vista, aunque hay grupos por ahí que han usado el consenso para el proceso de declaración de visión y les ha ido bastante bien.

 

Lo ideal es que exista una relación fuerte y que se refuerza mutuamente entre los valores, fines y visión de vuesta comunidad y las estructuras legales o estructuras con las que algún día se poseerá o gestionará el terreno y el dinero  (Ver el artículo sobre estructuras legales, más adelante en esta sección). Identificad los valores, fines y visión de vuestra comunidad en formación al principio del proceso de formación, y dejad que determinen vuestras estructuras legales, ¡y no al revés!

 

 

3. Conoce lo que necesitas conocer

 

Formar una nueva comunidad, al igual que simultánamente empezar un nuevo negocio y empezar un matrimonnio, puede ser un proceso complejo y que requiere mucho tiempo, además de habilidades empresariales y de comunicación interpersonal. Los fundadores de nuevas comunidades con éxito parecen saber esto. Y los que se quedan atascados en problemas graves suelen haberse lanzado sin tener ni idea. Esa gente con buenas intencionees no conocía lo que no conocía.

 

Esto parece ser especialmente cierto de las comunidades espirituales. He visto a menudo fundadores con ideales espirituales y visiones convincentes perderse y hundirse porque no tenían ni idea de cómo hacer una búsqueda de terreno o negociar un préstamo bancario. También he visto gente con bastantes habilidades técnicas o empresariales, gente capaz de construír un baño seco de lujo o elaborar un plan estratégico sólido, pero que no tenía ni la más mínima idea de cómo comunicarse con la gente. Y he visto a gente espiritual sensible, además de a gente muy pragmática, estrellarse y quemarse a la primera vez en que se encontraron cualquier conflicto real.

 

Considera la historia de Sharon, que compró e intentó desarrollar un terreno para una comunidad espiritual. Al principio parecía prometedora. Sharon había recibido aprovación legislativa para un plan del sitio de condominio innovador. Se reunió regularmente con un grupo de amigos y partidarios para visionar y meditar. Pero durante los siguientes 18 meses esto y un grupo de formación de comunidad posterior se colapsaron, decepcionados y normalmente amargados. Sharon tuvo problemas económicos, de desarrollo del terreno, e interpersonales. Tras dos años dijo que ya no estaba intentando formar una comunidad, sino que de hecho despreciaba la idea de comunidad, y ni siquiera quería oír esa palabra.

¿Qué no sabía Sharon?

 

Cuánto dinero ccostaría completar el proceso de desarrollo del terreno antes de que pudiera transferir legalmente el título a un comprador.

Cuánto costaría finalmente cada parcela.

 

Que no debería albergar esperanzas en la gente que nunca podría permitirse comprar.

Que necesitaba documentos legales adecuados y datos financieros para asegurar la financiación privada.

 

Que debería hacer claro a todo el mundo desde el principio que además de tener una visión iba a servir como desarrolladora del terreno.

Que necesitaba explicar que tenía la intención de recuperar su inversión de compra del terreno y de costes de desarrollo y obtener beneficios para compensar su tiempo y riesgo de emprendedora..

 

Que necesitaba contarle a la gente que, como la desarrolladora, tomaría todas las decisiones de desarrollo del terreno.

Que hacía falta un proceso para ver quién era parte del grupo y quién no, y qué tipo de decisiones serían tomadas por el grupo y cuáles haría Sharon por sí sola.

Que el consenso era la opción de toma de decisiones equivocada para un grupo con una dueña del terreno y otra gente sin riesgo financiero.

 

Que de hecho no estaban practicando consenso en absoluto, pero algunos tenían ideas vagas sobre ello.

 

Creo que los fundadores de comunidades experimentarían muchos menos conflictos si entendieran la necesidad de habilidades tanto de "corazón" como de "cabeza". Estas últimas incluyen elaborar acuerdos claros por escrito, crear presupuestos, predicciones temporales, un plan estratégico, elegir estructuras legales para la posesión del terreno o cualquier negocio o actividades educativas planeadas (aprender leyes locales de zonas y uso de terrenos; y entender finanzas e inmuebles, planeamiento del sitio, y los procesos de desarrollo del terreno (carreteras, energía, agua, desechos, etc.).

No todo el mundo en tu grupo formador necesita tener todas esas habilidades, ¡esa es una razón por la que estás en un grupo! Ni tampoco debéis poseer todas estas habilidades y experiencia entre vosotros. Muchos grupos con éxito han contratado un contable, abogado, gestor de proyecto, facilitador de reuniones, y demás.

 

Hoy en día los fundadores de comunidades deben anticipar los desafíos que no se encontraron las comunidades formadas en épocas anteriores. Primero, el terreno "ideal" no es ideal si las legislaciones de terrenos y códigos de construcción impiden tu desarrollo de la forma que quieres. Segundo, si tu grupo quiere tierra rural, una falta de trabajos locales con buenas pagas afectará a cuán atractivos seréis para miembros futuros. Dificultades para atraer miembros afectará a vuestra habilidad para recuperar los costes de inversión en la tierra iniciales, así que pensad sobre el terreno de forma relativa a los trabajos disponibles antes de comprarlo. Y tercero, considerad que la impresión inicial que provocaréis en los posibles vecinos afectará si os apoyarán o no para conseguir un cambio de legislación necesario. Si llamáis a vuestra iniciativa una comunidad, o una comunidad intencional, puede que la gente sólo oiga "secta hippie comunista". Podríais llamarlo un centro, un proyecto, o incluso un hogar, pero tened cuidado con la palabra cargada de "comunidad" hasta que hayan tenido la oportunidad de aprender, con el tiempo, que en realidad sois vecinos buenos y honrados.

Las comunidades en formación necesitan suficiente tiempo, dinero y "pegamento de comunidad" para hacer tener éxito a un proyecto de esta magnitud. Para empezar, hace falta una gran cantidad de tiempo comprometido y trabajo duro. Incluso si os reunís semanalmente, normalmente necesitaréis a gente en varias asambleas, recogiendo información, elaborando borradores de propuestas, y demás, entre las reuniones normales. En mi experiencia, esta cantidad de trabajo es equivalente a que uno o más de los miembros del grupo trabajen a media jornada, o incluso a tiempo completo.

 

También hace falta capitalización adecuada, normalmente varios cientos de miles de dólares, para comprar terrenos, desarrollarlos si hace falta, nuevas construcciones o renovaciones, y muchos otros costes menores. En cuanto sea factible, necesitaréis saber más o menos cuánto dinero costará vuestro proyecto. Alguna gente reúne el dinero de otra gente, algunos costean todo el proceso por sí mismos. Y por favor, no pongáis hasta el último centavo en el terreno. Mantened suficiente guardado para desarrollo del terreno, construcción, etc.  incluso si eso significa comprar una parecela más modesta.

 

Elana Kann y Bill Fleming de Desarrollo de Diseño de Vecindario, antiguos gestores de proyecto de la Covivienda Westwood en Asheville, Carolina del Norte, recomendan que los grupos comunitarios en formación entiendan y acepten la diferencia entre lo que está en su control y lo que no. Han observado que probablemente el 95% de las variables principales involucradas en una comunidad en formación no están en el control del grupo (los criterios del terreno están en control del grupo; el uso del terreno puede que no si hay requerimientos legales para la zona establecidos). El grupo tendría idealmente un mecanismo para basarse en cada decisión y avanzar hacia delante, en lugar de serpentear o incluso retroceder, como muchos grupos hacen, desafortunadamente. Aprenderían qué preguntas hacer, cómo investigar respuestas, cómo presentar información al grupo, y cómo basar decisiones en la mejor información disponible. Y, recomiendan Elana y Bill, hablarían francamente sobre los compromisos financieros y de trabajo que harían falta, además de otras limitaciones del mundo real, desde el principio.

 

Hace falta un sentido de conexión, un sentido compartido de "nosotros", el "pegamento" de comunidad. Esto suele nacer de experiencias de grupo: cenas sorpresa, preparar comida juntos, viajes de acampada de fines de semana, resolver problemas juntos. Las fiestas de trabajo son una de las mejores formas para que la gente se conozca, y no casualmente, formas geniales de descubrir las ideas de los demás sobre la responsabilidad y el hacerse cargo de errores propios. Las tardes de contar cuentos con formas geniales de conoceros mutuamente de formas profundas, especialmente si los temas son auto-reveladores y personales, como actitudes familiares sobre la religión, educación de los niños, o dinero y clases sociales. Estas sesiones de compartir también revelan cuestiones relevantes a la vida en comunidad y recursos compartidos más adelante.

 

Recoger este rango de habilidades e información para reducir conflictos futuros es complejo, requiere tiempo y suele ser sobrecogedor.

¿Puede tu comunidad permitirse no hacerlo?  Yo creo que no.

 

 

4. Acuerdos Claros, por Escrito

 

Muchas comunidades en formación fracasan porque no han escrito sus acuerdos, y cuando la gente intenta recordar lo que creían que habían acordado meses o años antes, recordaban las cosas de forma diferente. ¡Desafortunadamente incluso gente con las mejores intenciones recordarán una conversación o un acuerdo en formas tan distintas que cada uno se preguntará si el otro está intentando aprovecharse de él o abusar de él o manipularle! Este es uno de los grandes problemas recurrentes en nuevas comunidades en formación; y es tan fácil de prevenir.

 

Muchos acuerdo están, por supuesto, incluídos en documentos legales, como ordenanzas de empresas, contratos de arrendamiento o contratos privados. Otros son acuerdos simples sin vertientes legales, pero que ayudan a los participantes a entender a los demás a pesar de ello. Escribid vuestros acuerdos, leedlos, y por si acaso, firmad lo que habéis acordado, ya sean o no documentos legales formales. Mantened vuestros acuerdos en un lugar seguro y referíos a ellos según haga falta.

¿Qué necesitáis acordar?

 

Quiénes son vuestros miembros.

Vuestras cualificaciones para convertiros en miembros y el proceso para hacerlo.

Si gente nueva necesita participar en un número mínimo de encuentros y ser aprovados por los demás.

Cómo se pone al corriente a los nuevos miembros.

Cómo se hacen las decisiones, y quién las hace.

Cómo se organizan los encuentros.

Cömo se mantienen los registros.

Quién toma notas, cómo se distribuyen, y a quién.

El registro de decisiones del grupo para mostrarlas a nuevos miembros.

Cómo se asignan las tareas a los miembros, y cómo la gente se hace responsable de ellas.

Gastos esperados, cómo se pagarán, y qué pasa en caso de que los gastos superen los presupuestos.

Cualquier estrucctura pendiente (Muchos grupos han visto que una inversión sin posibilidad de devolución de una cantidad mínima, como 100$, diferencia a la gente que está "sólo mirando" de la gente que está dispuesta a comprometer tiempo y energía en el proyecto).

Quién mantiene los registros de lo que se ha pagado.

Si ese dinero se puede devolver,  desde qué fuente.

Vuestros criterios para si, y cómo, se puede pedir a la gente que deje el grupo.

Tener esas y otras cuestiones por escrito, además de los documentos legales apropiados para cuestiones financieras como la compra de terreno, puede prevenir algunos de los malentendidos más dolorosos en los meses siguientes.

 

 

5. Buenas Habilidades de Comunicación

 

Cada comunidad experimenta conflictos, ¡incluyendo los que incluyen todos los ingredientes anteriores desde el inicio! Los conflictos interpersonales son seguros: sucederán. Creo que una comunidad es sana cuando se trata abiertamente los conflictos y no se finge que no están ahí. Las comunidades sanas reconocen que la comunidad ofrece "espejos"  vivientes para cada uno, y una oportunidad para crecimiento espiritual y emocional más rápido de lo normal. Afrontar los conflictos es una oportunidad, no un problema.

 

Algunas personas son comunicadores naturalmente hábiles y efectivos. Sin embargo, la mayoría de nosotros probablemente necesitamos desaprender muchas de nuestras formas típicas de comunicarnos. Por desgracia, la cultura occidental tiende a entrenar a la gente sistemáticamente para que eviten tendencias de cooperación y empatía. Se nos enseña a ser competitivos y a ganar pase lo que pase, a ver el conflicto en términos de qué problema tiene otra persona, y a decidir las cosas en términos de "nosotros contra ellos".

 

Normalmente he visto conflictos suceder debido a un malentendido, o cuando alguien quiere algo que no está consiguiendo, o quiere que pare algo, y hay cargas emocionales en la cuestión. El conflicto es exacerbado cuando alguien evita hablar sobre lo que quieren o necesitan, o lo pide de forma que aliena a los demás. Desafortunadamente, las formas ropes de comunicarse sobre el conflicto de muchas personas generan aún más conflicto del que había en primer lugar.

 

Afortunadamente, hay muchos libros, cursos y talleres sobre métodos de comunicación que reducen el conflicto en lugar de amplificarlo.

 

Personalmente, mi favorito es el modelo de Comunicación No VIolenta de Marshall Rosenberg. Sugiere que la mayoría de nosotros responde a algo que no nos gusta con una actidud y un lenguaje que sutilmente culpabiliza, amenaza, juzga o critica a los demás, incluso si no es nuestra intención. Su proceso involucra un cambio perceptual y un proceso de cuatro pasos que disminuye el nivel de conflicto. Muchos otros buenos métodos existen también (Ver la edición de la revista Comunidades "Conflicto", nº 104, Otoño de 1999).

 

Creo que cuanto mejor sean las habilidades de comunicación de una comunidad en formación, mayores son sus posibilidades de éxito. Así que ruego a tu grupo que desarrolle esas habilidades, incluyendo algunas formas de resolución de conflictos, idealmente aprendida con un entrenador. Y aprended esas habilidades pronto, cuando hay poco conflicto o ninguno, por la misma razón que los colegios practican simulacros de incendio cuando no hay incendios. Aprender esas habilidades al inicio puede ayudar a reducir la destructividad potencial de conflictos interpersonales mal manejados más adelante.

 

 

6. Seleccionar el Bienestar Emocional

 

Alguna gente cree que no es realmente "comunidad" si no es inclusiva y está abierta y todo el mundo puede unirse. Otros creen que una comunidad debería tener criterios para miembros y un proceso con varios pasos para evaluar posibles nuevos miembros.

 

Algunas personas que tienen experiencia en comunidades indican que la gente madurará naturalmente en comunidad por la retroalimentación (con suerte) constructiva que recibirán y la tendencia natural de aprender de las (con suerte) buenas habilidades de comunicación modeladas por miembros con más experiencia. Esto pasa de forma natural en una comunidad; lo llamo el efecto de "pulidor de rocas contra rocas": los bordes puntiagudos de todo el mundo se pulen hasta hacerse lisos con el contacto con los demás. Mucha gente en comunidades conoce a gente con la que era difícil lidiar cuando acababan de llegar, pero que estaban tan motivados que aprendieron rápido y se convirtieron en miembros modélicos de la comunodad.

 

Mi observación de "el 10% con éxito" me enseñó que todo depende de la disposición de los posibles nuevos miembros o los cofundadores. Si tienen lo que llamo "gran ofensibilidad" (¿eh, no la tenemos todos?), sólo parece funcionar bien si la persona tiene a la vez una "gran disposición", para crecer y aprender y cambiar. He visto varias comunidades en formación en los últimos años, e incluso las que tienen declaraciones de visión poderosas, buenas habilidades de comunicación y buen entrenamiento en consenso, se derrumban en conflictos y a veces denuncias porque simplemente un miembro no tenía suficiente autoestima para funcionar bien en un grupo. Surgió la "basura" de la persona, como pasa con cualquiera en una comunidad, pero la suya era demasiado destructiva para que la comunidad la pudiera absorber. Cuando una persona está herida y pasa por momentos difíciles en su vida, puede beneficiarse de vivir en comunidad, e, idealmente, puede curarlas y crecer gracias al apoyo y retroalimentación ofrecida por los demás. Pero cierto nivel de "ofensibilidad" (sin "gran disposición") parece ser demasiado profundo para ser tratado por muchas comunidades en formación. Creo que una persona desesperadamente herida puede afectar a un grupo mucho más profundamente que 10 personas sanas, por la potencial destructividad al grupo de esa persona. Una persona así puede hacer desvariar los planes de la comunidad repetidamente y drenar su energía.

 

Esto parece ser especialmente cierto de un nuevo miembro potencial o un cofundador que ha sido abusado de niño y no ha tenido demasiada curación antes de entrar a vuestra reunión. La persona puede subconscientemente estar buscando desesperadamente comunidad como un refugio seguro que por fin hará que todo vaya bien. Una persona así normalmente se siente necesitada y tiende a interpretar el rechazo o incapacidad de otras personas para proveer sus necesidades como más abuso. La persona normalmente (subconscientemente) espera ser victimizada, y tiende a buscar, provocar y proyectar hacia los demás molestia o enfado y entonces concluye, "Ves, sabía que me abusarías".

 

¿Dónde debería ir esta persona, además de a las comunidades que están dispuestas explícitamente como entornos terapéuticos? Una comunidad grande, antigua y bien establecida suele poder recibir gente difícil y dañada sin recibir daños. Un roble maduro, después de todo, puede aguantar ser golpeado por un camión. Pero no recomiendo afrontar este desafío si tu grupo es pequeño, o acaba de formarse. Es sólo un retoño, no un roble, y todavía es demasiado vulnerable.

 

¿Cómo puedes determinar el nivel de salud emocional y bienestar en posibles futuros miembros y cofundadores? Una forma es a través de cuestionarios y entrevistas. Digamos que buscas a alguien que es bastante estable económicamente y seguro emocionalmente, que tiene algo de experiencia viviendo de forma cooperativa y una disponibilidad para perseverar a través de las dificultades. Irwin Wolfe Zucker, un trabajador social psiquiátrico y antiguo miembro de Findhorn, sugiere preguntar "¿Cómo te has mantenido económicamente a tí mismo hasta ahora? ¿Puedes describir algunas de tus relaciones a largo plazo? ¿Cuál fue tu experiencia en el instituto o la universidad? Si decidiste dejar los estudios, ¿por qué? ¿Has buscado caminos alternativos de aprendizaje o trabajo como voluntariado, aprendizaje o entrenamientos dentro de empresas? ¿Dónde, y durante cuánto tiempo? ¿Los completaste?" ("¿Estàndares de Admisión para Comunidades?", Revista Comunidades, nº 96, Otoño de 1997).

 

También puedes pedir referencias, de antiguas parejas, jefes, caseros, compañeros de piso y antiguos compañeros de viaje.

Sugiero "involucramiento duradero", visitas de invitado extendidas o membresías provisionales de entre 6 meses y 1 año, para que el grupo y posibles futuros miembros puedan seguir conociéndose mutuamente. A veces hace falta un año para descubrir cómo es realmente alguien cuando el stress aumenta.

 

"Si es difícil pasar por la puesta de entrada de tu comunidad," escribe Zucker, "la gente sana se esforzará por entrar. Si está abierta del todo, tenderás a atraer a gente insana, con experiencia en silencios rencorosos, tretas, manipulación y culpabilización". Una vez que esa gente se convierten en miembros, advierte, la energía del grupo puede quedar atrapada en conseguir que se vayan de nuevo.

 

Así que el último ingrediente es elegir a gente que ya ha demostrado que se puede llevar bien con otra gente.

Crear comunidades sanas y viables es uno de los mejores proyectos de los que podemos ocuparnos. Y podemos aprender a colocar sistemas, ajustados desde el principio, que nos dan las mejores posibilidades de éxito.

 

Sé de una nueva comunidad dedicada a enseñar una vida ecológica a través de un modelo de demostración de comunidad. Sus fundadores se hicieron expertos en consenso y buenas habilidades de proceso de grupo y crearon un proceso de difusión de nuevos miembros a través de un boletín y página web. Crearon trabajos online para poder vivir en cualquier sitio. Hicieron una búsqueda nacional de condados rurales, y cuando encontraron el condado adecuado sin legislaciones de zonas, empezaron una estrategia proactiva para encontrar su terreno ideal. Recogieron los fondos necesarios para comprar el terreno de partidarios, y elaboraron acuerdos, contratos y documentos de no ánimo de lucro y alquiler efectivos. Prepararon un programa de voluntariado impresionante para ayudarles a construír la infraestructura física. Ahora mismo están viviendo en sus nuevas casas de adobe, comiendo de sus jardines orgánicos y haciendo su propio combustible de biodiesel. Su nueva comunidad está floreciendo. Y la tuya también puede hacerlo.

 

 

 

Biografía de la Autora

Diana Leafe Christian ha estudiado comunidades intencionales desde 1992, y edutado la revista Comunidades desde 1993. Es la autora de Formar una Comunidad Intencional: Qué funciona, Qué no, Cómo no Reinventar la Rueda, y ofrece talleres de introducción y de fin de semana sobre este tema. Es cofundadora de una pequeña comunidad en Carolina del Norte. Email: diana@ic.org.

 

 

 

Además de los movimientos de comunidades intencionales que quieren crear algo nuevo y eran históricamente el enfoque de FCI, hay bastantes movimientos existentes y nuevos y energía organizativa dirigida a ayudar a gente a organizar sus vecindades existentes para hacerlas más comunitarias. Mucha gente dice que prefiere quedarse en sus casas y mantener sus lazos con sus vecinos, colegios y trabajos en lugar de irse a intentar algo nuevo. La sabiduría y experiencia que hemos ganado en procesos de grupo, resolución de conflictos y vida sostenible puede ayudar a la gente a crear y mejorar la comunidad donde sea que vivan, convirtiendo cualquier vecindad en una "EcoAldea virtual" o simplemente estando mejor conectados.

Algunos miembros de comunidades practican a organizar comunidades en sus vecindarios mientras ahorran para formar su "comunidad de ensueño" en otro lugar; otros se han mudado a una vecindad existente específicamente para fomentar la comunidad ahí.

 



Esperamos que cualquier persona seriamente interesada en ser una pionera para este proyecto se involucre desde el principio con pensar cómo poner la teoría en práctica y contribuír a este proceso creativo básico.


Con "la teoría" nos referimos a los patrones generales que ya hemos destilado de la experiencia hasta ahora con crear comunidades efectivas (este artículo es un buen resumen general), algunas de las que puedes encontrar aquí en el Libro-e de Permacultura Integral


El Libro-e será el Manual de Diseñadores Integrales que usaremos para diseñar la EcoAldea juntos, y por esta razón el curso de GaiaSis (opción C como mínimo) es la preparación básica que esperamos que hagan todos los miembros para poder "hablar en el mismo idioma" en términos de los acuerdos generales sobre cómo debemos diseñar.

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